Que abran paso las empresas de organización de eventos que solo piensan en balances y en beneficios.

Ahora las nuevas empresas “con alma” se han asentado con fuerza y cada vez son más aplaudidas por stakeholders y ciudadanos ajenos a la marca.

Aquellas firmas que se preocupan por el bienestar de la sociedad transmiten fidelidad, reputación, imagen, credibilidad y, sobre todo, confianza tanto en el mercado como entre los miembros de la empresa y la ciudadanía.

La Responsabilidad Social Corporativa es la herramienta capaz de multiplicar el valor de cualquier tipo de evento.

Tan solo hay que personalizar las acciones de RSC para cada cliente, no solo para mejorar la eficiencia de las operaciones de la empresa.

Sino también para reforzar el branding sostenible, generar contenidos, lograr impacto social, fomentar la creación de nuevos productos o servicios y su comercialización, y fortalecer el sentimiento de los empleados a una marca.

Pero, ¿Cómo aplicar acciones de RSC a un evento?

Aquí les proponemos algunas pautas:

  1. El primer paso consiste en examinar qué programas de RS existen en el entorno para poder interactuar con ellas desde nuestro evento.
  2. Hay que llevar a cabo una evaluación previa del potencial impacto de nuestra acción de RSC.

Para ello:

Es recomendable diseñar un evento sostenible.

Nos podemos apoyar en materiales y soportes respetuosos con el medioambiente (naturales, reciclados o digitales) con expositores que utilicen kits en línea que sustituyen a los folletos en papel.

El envío de materiales físicos también debe reducirse para potenciar el ahorro de energía y agua, así como rebajar al máximo el volumen de residuos que se generan y el gasto de eliminación o recogida de dichos residuos.

Hay que devolver algo al destino de acogida.

Se puede plantear un catering con productos locales estimulando la economía de la zona.

De este modo conseguiremos que el entorno también se beneficie de nuestro evento.

Siempre es útil buscar una causa benéfica social.

Una parte de la recaudación de las inscripciones de nuestro evento se puede destinar a una ONG o asociación sin ánimo de lucro.

La aportación también puede ser de productos, servicios o materiales utilizados durante el evento, que pueden ser de utilidad para proyectos sociales locales.

3. Una vez celebrado nuestro evento, hay que contarlo.

Es esencial reportar a nuestros clientes cuáles han sido los objetivos logrados y cuál el proceso para lograrlos con éxito.

Eso reforzará la responsabilidad corporativa, mejorará las relaciones con nuestros clientes directos y stakeholders, y promoverá el reconocimiento de marca.

Son acciones sencillas pero de gran impacto social.

Porque la RSC en la organización de eventos ya ha dejado de ser una tarea pendiente

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